jueves, 22 de enero de 2009

Jafer Panahi el heredero de Abbas Kiarostami

No pensaba comentar películas pero ante tal sorpresa de esta película desconocida, no me queda otro remedio...


El Círculo, de Jafer Panahi, o de las mujeres de Iran.
Es cine muy puro y muy bien pensado y realizado, digno del mejor cine independiente. Verdaderamente reflexivo durante y sobretodo al final de la película, que sabiendo esto nos deja un negro durante 10 segundos o más, antes de los creditos. 
Ha Panahi hay que seguirlo como hemos seguido a las mujeres de esta película, pero entendiendo lo que va haciendo y reflexionando en su forma de realizarlo. 
Porque las protagonistas de esta obra maestra del 2000, (Cuantas películas de ese mismo año pueden ir acompañadas de esas palabras...) caminan con un sentido para ellas pero sin que nosotros entendamos nada hasta pasada más de media hora. 
Acojonante, si señor...
"la fantasía es una parte de lo que llamamos realidad" (Decia Borges), a lo que él responde que es lo mismo en el cine. "Hago mis películas primero en la mente y luego llego a la realidad y enseguida vuelvo a mis pensamientos, produciendo un juego inseparable entre la fantasía y la realidad. Es mi estilo y dentro de esta fantasía-realidad, lucho por mostrar la realidad lo mejor posible"

martes, 20 de enero de 2009

sobre la música en el cine

Buñuel:
Personalmente no me gusta la música en las películas, pienso que es un elemento cobarde, una especie de trucaje, excepto, naturalmente, en determinados casos. <<...>> instintivamentela considero un alimento parásito que sólo sirve para destacar escenas que si no, no tendrían ningún valor cinematográfico.

Bresson:
Nada de música de acompañamiento, de sostén o de refuerzo. Absolutamente nada de música.. Salvo, por supuesto la música interpretada por instrumentos visibles.

Tarkovski:
A veces se quiere que la música sirva sólo para salvar unas imagenes.
La música en una película es para mí siempre un elemento natural del mundo sonoro, una parte de la vida del hombre, aunque siempre es posible que en una película sonora, trabajada con toda consecuencia, no quede sitio para la música, y sea suplantada por ruidos, más interesantes desde el punto de vista del arte cinematográfico.

Rohmer
Pero lo cierto es que, para mí, la música cinematográfica convencional es un pleonasmo. En lugar de enriquecer la imagen, en realidad la empobrece. El cine es música en el sentido metafórico del término, una música de las imágenes. Hay una partitura, una melodía de imágenes que queda oculta por la música cuando ésta se superpone. La planificación ya desarrolla su propia música. El tiempo cinematográfico permite dejar a cada instante abandonado a su propia dinámica interior, mientras que la nota musical no tiene sentido más que en relación con la que la precede y con la que la sigue. Por eso decía, en un capítulo de aquel libro que escribí sobre Mozart y Beethoven, que la música es la más falsa de las amistades para el cine. El tiempo de la música es, sobre todo, un tiempo estético, mientras que el tiempo del cine es, esencialmente, un tiempo vivido, un tiempo ligado a la durée de la vivencia en su propio transcurso. Como decía Schopenhauer a propósito del ballet y de la ópera, pero también Wagner y Nietzsche, es necesario resistir a la tentación de la facilidad, porque la música hace perder a las imágenes su ambivalencia constitutiva, y tiende a impostar una dinámica lógica sobre acontecimientos fortuitos o meramente azarosos.
La música de las imágenes está también en los sonidos de la naturaleza, que son sumamente importantes para mí. Dedico mucho tiempo a recoger el sonido-ambiente de los lugares, los ruidos de la actividad humana, de la lluvia o del viento. Estos sonidos me interesan más que los musicales.

Haneke:
Me da cierto reparo hacer uso de la música –declara Haneke– porque corres el riesgo de influir en el desarrollo psicológico de los personajes. Muchos cineastas la emplean para corregir errores, para ocultar ciertas dificultades narrativas

Kiarostami:
Evito normalmente utilizar música en mis películas. No tenemos el derecho de manipular a la gente, ni en el cine ni en la vida cotidiana.

... Como curiosidad Dreyer no quería que en sus películas mudas alguien tocara el piano durante la proyección

lunes, 19 de enero de 2009

Unos nombres actuales

Haneke
Wong Kar-wai
Rosales
Von trier
Kiarostami
Tarr
Lynch

Y si lo queremos dejar en 5 quitamos los dos últimos... dejarlos en tres seria más dificil, pero Haneke y Von trier estarían dentro.

Entrevista a Guerin

-¿Y los que ya conoce y no están muertos? ¿Sigue a esos clásicos vivos?
Que merezca con propiedad el calificativo de clásico en vida, teniendo en cuenta que a Godard es muy difícil clasificarlo como clásico, sólo están Rhomer, Oliveira, no se me ocurran ahora...
-¿Antonioni? ¿Woody Allen?
Antonioni también, también. A Woody Allen, en cambio, no lo tengo por tal; creo que hace muchas más películas de las necesarias, ¿no? Yo considero que no hay cineastas en la actualidad que tengan un discurso propio tan firme como para hacer una película al año, y él ha entrado en una dinámica que no creo que sea buena, ¿qué puede ya contarnos? Sus películas tendrían una intensidad, una gravedad muchísimo mayor si se dosificaran cada cinco años, si acumulara, si fuera sedimentando ideas, ¿no?.
“Ophüls creía, estoy casi seguro, en la influencia oculta de ciertos objetos. Para él, esas emanaciones misteriosas, ese alma de los objetos (o de los personajes), si la cámara lograba captarlas, importaban mucho más que la mera descripción de la realidad. […] Siempre creyó que así podría desvelar el misterio de las cosas, ir más allá de las apariencias. Mostrar, en definitiva, lo que se oculta tras la realidad”.
Christian Matras. Director de Fotografía de Ophüls y Renoir, entre otros
-Un solo misterio el de las personas y de los objetos.
-Filmación. Nada en lo inesperado que secretamente tú no esperaras.
-Escarba en el mismo lugar. No te escurras fuera. Doble, triple fondo de las cosas.
-Asegúrate de haber agotado todo lo que se comunica por medio de la inmovilidad y el silencio.
-Tu imaginación apuntará menos a los acontecimientos que a los sentimientos, queriendo siempre que éstos sean lo más documentales posible.
-Filmación. Colocarse en un estado de ignorancia y de curiosidad intensas, y no obstante ver las cosas antes.
-No filmar para ilustrar una tesis o para mostrar a hombres o mujeres limitados a su aspecto externo, sino para descubrir la materia de la que están hechos. Alcanzar ese “corazón” que no se deja atrapar ni por la poesía, ni por la filosofía, ni por la dramaturgia. Retoque de lo real con lo real.
-Cuando un solo violín basta, no emplear dos.
-Un conjunto de buenas imágenes puede ser detestable.
-Nada de música de acompañamiento, de sostén o de refuerzo. Absolutamente nada de música. (Salvo, por supuesto, la música interpretada por instrumentos visibles)
-Es preciso que los ruidos se conviertan en música. La imagen no tiene un valor absoluto. Imágenes y sonidos deberán su valor y su poder sólo al uso que tú les asignes.
-Que sea la íntima unión de las imágenes la que las cargue de emoción.
-Dos personas que se miran a los ojos no ven sus ojos sino sus miradas. (¿Razón por la cual uno se equivoca sobre el color de los ojos?)
-Que los sentimientos causen los acontecimientos. No a la inversa. Las ideas, esconderlas, pero de manera que se las encuentre. La más importante será la más oculta.
-La facultad de aprovechar bien mis recursos disminuye cuando su número aumenta.
-Un sonido nunca debe acudir en auxilio de una imagen, ni una imagen en auxilio del sonido (...)
-La imagen y el sonido no tienen que prestarse ayuda, sino que han de trabajar cada uno a su vez por una suerte de relevo.

-Director, dirígete a ti mismo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Tarkovski, sobre Bresson (Esculpir en el tiempo)

Bresson es probablemente la única persona que en el cine ha conseguido una correspondencia plena entre su práctica artística y la concepción formulada con anterioridad de modo teórico. No conozco a ningún otro artista más consecuente en este sentido. Su principio básico era la destrucción de la llamada <>, es decir, quería eliminar la frontera entre la imagen y la vida real. En otras palabras, quería que la vida real causara su efecto expresivo,en imagenes. En su película (Diario de un cura rural) no hay ninguna elaboración especial del material, no hay modulación, no hay generalización alguna que salte a la vista. Y precisamente de Bresson dijo Paul Valery: <>. Todo parece aquí una modesta observación de la vida, carente de exigencias. Se aproxima mucho al arte zen oriental en el que la observación de la vida es tan exacta que, paradójicamente, en nuestra recepción se convierte en una imafinería del nivel artístico más alto. Una tal fusión de forma y contenido tan fantástica, divinamente organizada, probablemente sólo exista además en el caso de Alexander Pushkin.