Buñuel:
Personalmente no me gusta la música en las películas, pienso que es un elemento cobarde, una especie de trucaje, excepto, naturalmente, en determinados casos. <<...>> instintivamentela considero un alimento parásito que sólo sirve para destacar escenas que si no, no tendrían ningún valor cinematográfico.
Bresson:
Nada de música de acompañamiento, de sostén o de refuerzo. Absolutamente nada de música.. Salvo, por supuesto la música interpretada por instrumentos visibles.
Tarkovski:
A veces se quiere que la música sirva sólo para salvar unas imagenes.
La música en una película es para mí siempre un elemento natural del mundo sonoro, una parte de la vida del hombre, aunque siempre es posible que en una película sonora, trabajada con toda consecuencia, no quede sitio para la música, y sea suplantada por ruidos, más interesantes desde el punto de vista del arte cinematográfico.
Rohmer
Pero lo cierto es que, para mí, la música cinematográfica convencional es un pleonasmo. En lugar de enriquecer la imagen, en realidad la empobrece. El cine es música en el sentido metafórico del término, una música de las imágenes. Hay una partitura, una melodía de imágenes que queda oculta por la música cuando ésta se superpone. La planificación ya desarrolla su propia música. El tiempo cinematográfico permite dejar a cada instante abandonado a su propia dinámica interior, mientras que la nota musical no tiene sentido más que en relación con la que la precede y con la que la sigue. Por eso decía, en un capítulo de aquel libro que escribí sobre Mozart y Beethoven, que la música es la más falsa de las amistades para el cine. El tiempo de la música es, sobre todo, un tiempo estético, mientras que el tiempo del cine es, esencialmente, un tiempo vivido, un tiempo ligado a la durée de la vivencia en su propio transcurso. Como decía Schopenhauer a propósito del ballet y de la ópera, pero también Wagner y Nietzsche, es necesario resistir a la tentación de la facilidad, porque la música hace perder a las imágenes su ambivalencia constitutiva, y tiende a impostar una dinámica lógica sobre acontecimientos fortuitos o meramente azarosos.
La música de las imágenes está también en los sonidos de la naturaleza, que son sumamente importantes para mí. Dedico mucho tiempo a recoger el sonido-ambiente de los lugares, los ruidos de la actividad humana, de la lluvia o del viento. Estos sonidos me interesan más que los musicales.
Haneke:
Me da cierto reparo hacer uso de la música –declara Haneke– porque corres el riesgo de influir en el desarrollo psicológico de los personajes. Muchos cineastas la emplean para corregir errores, para ocultar ciertas dificultades narrativas
Kiarostami:
Evito normalmente utilizar música en mis películas. No tenemos el derecho de manipular a la gente, ni en el cine ni en la vida cotidiana.
... Como curiosidad Dreyer no quería que en sus películas mudas alguien tocara el piano durante la proyección